Un país incomprensible, el actual.


He vivido mucho, afortunadamente, y muy intensamente, afortunadamente también. Quienes hayan leído mi libros “Mi otra Memoria Histórica” o “Mi mágico Caribe de 1972”, entenderán lo que acabo de decir y estarán de acuerdo con ello, pese a que en ambos libros solo se narran hechos ocurridos hasta los 26 años. Pero si escribiera acerca de todo lo vivido a partir de esa edad, entenderían aún mejor lo que quiero expresar.

No entiendo para nada el país en el que nací, España, en los momentos que desde hace algunos años vivimos. Supongo que en la mente de todos está ese concepto, aunque como es lógico las interpretaciones sean distintas. Pero lo que he vivido en estos últimos meses, relacionado con mi profesión médica, escapa a toda comprensión y a toda lógica. Como persona, por más vueltas que le doy me resulta imposible entender lo que ahora voy a describir.

Algo de ello lo escribí ya aquí, creo recordar, hace algunos meses, pero voy a relatarlo de nuevo porque la historia se ha vuelto a repetir. Hace unos meses recibí un mensaje de un médico de Sri Lanka enviándome imágenes y descripción clínica de una niña de dos años de aquel país para preguntarme si la podíamos tratar en nuestro Centro. Se trataba de un caso, raro ya que se da en 1-2 de cada 100.000 recién nacidos vivos, y que hasta que tratamos el primero en 2017 no tenía solución. Era un síndrome de Regresión Caudal y Agenesia Sacra. Para quienes no conozcan el tema resumiré brevemente el cuadro clínico y su etiología. Se trata de una interrupción del desarrollo de la columna vertebral en los primeros meses de la gestación, con la consiguiente falta de desarrollo neuronal y nervioso a partir de la última vértebra formada. ¿Resultado? los niños que padecen este síndrome nacen con ausencia de inervación motora, sensitiva y de esfínteres que afecta a los miembros inferiores, implantación de fémures en en la pelvis, etc. No había solución, el mejor ejemplo de ello es el del joven que presentó en unión de un famoso actor norteamericano Morgan Freeman el Mundial de Fútbol de Qatar. Bien, el caso es que cuando acudió a nosotros un niño afecto de este síndrome le dimos vueltas y más vueltas a cómo actuar hasta que comenzamos a tratarlo y conseguimos lo que nadie había conseguido hasta entonces en estos casos. Lo publicamos en 2017, en una importante revista científica y como consecuencia aparecieron otros cuatro casos, una niña rumana, una argelina, un niño polaco y otro español. Curación y nueva publicación, ya en 2021. Por ello es, seguramente, que el médico de Sri Lanka se dirigió ahora a nosotros con ese nuevo caso. ¿Problema? pues que en el consulado de España en la India no les dieron el visado para viajar hasta aquí y someterse al tratamiento. Ante ello escribo una carta dura a dicho consulado, de la que no recibo contestación, vuelven a presentar la solicitud de visado y se la vuelven a denegar añadiendo que si quieren se dirijan al Tribunal Superior de Justicia de Madrid. ¿Es lógico?, ¿es humano?, ¿tiene esto sentido cuando a diario vienen entrando en nuestro país miles y miles de inmigrantes ilegales a los que se acoge y mantiene a costa de todos los que pagamos impuestos?, ¿tiene sentido esto cuando en el Sur campan a sus anchas cientos de narcotraficantes que se ríen y asesinan a la policía que intenta detenerlos?. No para mí, desde luego y no para la mayoría de los españoles, supongo. El caso es que ante la imposibilidad de poder tratar a esa niña de Sri Lanka, para la que hay un tiempo crítico en el que poder actuar pues las células madre del epéndima medular van disminuyendo con el tiempo hasta desaparecer pocos años después de la pubertad y ya entonces la actuación es imposible, organizamos un grupo de WhatssApp con el médico de Sri Lanka y terapeutas para guiarles en el tratamiento a distancia, pero no fue fácil y de nuevo el 17 de abril solicitarán el visado para venir aquí. A ver qué ocurre…

Cito todo esto porque acabamos de vivir otra situación similar, más incomprensible aún. Hace cinco meses acudieron a nuestro Centro una joven pareja norteamericana residentes en Florida, con un niño de pocos meses de edad que en el parto sufrió una grave anoxia cerebral que se tradujo en una importante parálisis cerebral infantil. Tenían un visado para permanecer tres meses, algo absolutamente insuficiente para resolver el caso. El niño comenzó a evolucionar muy favorablemente y conseguimos que prorrogasen el visado otros tres meses, tiempo también insuficiente. El padre se volvió a Florida a trabajar y con el niño se quedó la madre y su abuela que se vino desde Florida también. El crío sigue evolucionando muy bien pero ante la gravedad de su daño cerebral se necesitan al menos seis meses más. Pues bien, solicitan un nuevo visado y se lo niegan. ¿Por qué?, el padre está trabajando en Florida, no tienen intención de quedarse permanentemente aquí, allí ganan dinero y viven bien, mientras que aquí gastan lo que les envía el padre. ¿Es lógica la denegación de la prórroga del visado? Mañana hablaré con la madre del paciente para sugerirle que me permita acompañarla a la policía y explicar detalladamente el por qué deben concederle una nueva prórroga. Pero dejo todo esto aquí movido por la indignación, así es el país en el que estamos viviendo ahora. Que cada uno piense lo que quiera, como es lógico, mi pensamiento es de vergüenza e indignación.

Jesús Devesa


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