Anoche, como otras muchas noches y como seguro le ocurre a muchos, me pasé un buen rato en el jardín de casa observando las estrellas. Y una vez más, ante ese cielo tan lleno de luces tan lejanas, de nuevo mi cabeza se llena de pensamientos que atormentan ante la incapacidad de hallar una respuesta a lo que se ve.
¿Por qué hay tantos y tantos cientos de miles o miles de millones de estrellas? ¿Cuál es la lógica? ¿Por qué surgieron y de qué y para qué? ¿Cuál es su función, si es que la tienen?
Me he criado en una civilización cristiana, católica, en la que se afirma que un Dios creó el Universo, y en la que una Biblia, hoy cuestionada por muchos, afirma que “En el principio fue la nada y de la nada surgió el todo”. “Y Dios creó el Universo”. ¿Cómo es posible que de la nada surja el todo…?, ¿qué es la nada?, ¿qué Dios creó el todo? Evidentemente si le preguntamos a un católico tendremos una respuesta que para él es convincente, pero si le preguntamos a un islamista la respuesta será distinta, como lo serán también los principios por los que debemos seguir nuestras vidas; y si le preguntamos a un budista la respuesta o respuestas serán totalmente distintas. Y sabido es que si tratásemos de profundizar en estos temas con alguna de las múltiples civilizaciones todavía al margen del resto de la humanidad, en las selvas amazónicas, o en Papúa, o incluso en Africa, las respuestas serían todavía más asombrosas: dioses de los ríos, de las selvas, de los animales…. ¿no es todo esto como para volverse loco?
Supongamos, por mera lógica, que las estrellas aparecieron como consecuencia de una gran condensación de energía, tan grande que esa tremenda inflación culminó en una inimaginable explosión y que de ésta se fueron produciendo condensaciones atómicas que dieron origen a esos grandes cuerpos que aún siguen generando energía y con ella la luz o luces que vemos en las noches despejadas. Entonces de nuevo surge la pregunta, ¿por qué y para qué?
Y analicemos la evolución y generación de las especies. Primitivas bacterias en los mares, en primer lugar, que se mantuvieron durante miles de años hasta que la gran presión de O2 ambiental, por ellas generada al realizar la fotosíntesis les obligó a evolucionar creando mecanismos de defensa frente al tremendo stress oxidativo que las destruía. Ahí nació la melatonina, hasta hoy conservada en todos los seres vivos, animales, vegetales, unicelulares. Y la evolución continuó, pero ¿cómo?. Pues incorporando aminoácidos, hidratos de carbono, lípidos, minerales…, fácil de entender: adaptación al medio. Pero, ¿de dónde vienen todos esos compuestos?, pues del espacio, está claro. Pero lo que no veo tan claro es cómo se generaron moléculas tan diferentes, ni cómo llegaron y menos aún cómo se incorporaron a las bacterias primitivas para que éstas fuesen evolucionando; tampoco veo claro el por qué el origen de la vida radica en unas insignificantes y más que primitivas bacterias. ¿De dónde salieron o cómo se crearon? ¿No es para volverse loco?
Volvamos a las estrellas. Todo está milimétricamente calculado y establecido, las órbitas, las distancias entre ellas, los exoplanetas…, pero ¿hasta dónde?, ¿por qué sabemos hoy que el espacio que conocemos por las sondas Voyager, ya a cientos de millones de la Tierra tras sus lanzamientos en 1977, tiene un fin en un muro al parecer impenetrable, hasta ahora, muro de cientos de millones de kilómetros, tras el cual un nuevo espacio que desconocemos cómo es existe. ¿Qué lo forma?, ¿de qué está compuesto?, para volverse loco, de nuevo, tratando de imaginarlo.
Y la Biblia dice: “Y Dios creó al hombre a su imagen y semejanza?” ¿de verdad?, ¿por qué entonces hay tantas razas distintas?, ¿por qué hay guerras, odio, amor?, ¿por qué nacemos para morir?, ¿por qué nacemos para sufrir toda clase de calamidades?. “Y Dios se hizo hombre, Jesucristo, se hizo hombre para redimirnos y darnos ejemplo de vida”. ¿De verdad?, si la raza o razas humanas llevan 300.000 años en la Tierra, ¿por qué no apareció antes y por qué desapareció?, dos mil y pico años son muy pocos comparados con los 300.000, aproximadamente, que el hombre lleva en la Tierra. Y antes y después de esa venida hubo guerras, muerte, destrucción. ¿Sirvió de algo ese ejemplo de vida?.
Todo es energía, absolutamente todo, al nacer y al morir. Un extraordinario experimento publicado hace unos días muestra como en el momento en el que un espermatozoide se une a un óvulo para crear un nuevo ser ocurre alrededor del óvulo una gran explosión energética que se traduce en un haz de luz alrededor de toda su cubierta visible durante milisegundos. ¿Por qué?.
Y ya para colmo, hay muchos científicos, cada vez más, que afirman que vivimos una realidad virtual. No lo entiendo, ni quiero tratar de pensar en lo que significa.
Lo dejo porque si no me va a dar algo ante la impotencia de entender todo esto. Ojalá que algún día pueda entenderlo…
Jesús Devesa