Mirando hacia atrás con ira…


Cuando recientemente escribí uno de mis libros no científicos, titulado Mi otra Memoria Histórica, citaba en un amplio pasaje el infierno que había sufrido durante mi estancia a los 16 años en Madrid, en un Instituto y su residencia, a donde había tenido que ir para hacer la Selectividad en Madrid y poder así acceder a estudiar Ingeniería allí. En el libro, por respeto, como hice con otras personas e instituciones, no citaba nombres o los modificaba, pero hace unos minutos sucedió algo que me incita a dar ya datos precisos que confirman lo que para mí, a los 16 años y desde entonces hasta hoy, eran simplemente sospechas que no dejaban de revolverme la mente y enfadarme. ¿Alguien puede entender que a un alumno de 16 años, con notas brillantes, 39 matriculas de Honor en el Bachillerato, Matrícula de Honor en la Reválida de 4º y en la de 6º, presentado por dicho Instituto en Madrid al Premio a Mejor Estudiante de España (o algo así) se le expulsase del Instituto y del internado a un mes de tener lugar la prueba de Selectividad y que tuviese que preparar ésta por sí mismo viviendo en un hotel? ¿Alguien entiende que el Director o Secretario en funciones del Instituto le escribiese una carta al padre de ese alumno diciéndole que su hijo nunca llegaría a nada por rebelde e insumiso a las instituciones? Carta que envió justo antes de que saliesen las notas de la Selectividad en la que, por cierto, obtuve un 9,5; calificación con la que mi padre, por cierto, respondió al mencionado Director o Secretario sin obtener ya respuesta.

Esa historia estuvo dando vueltas en mi cabeza durante muchos años, preguntándome el por qué aunque lo intuía y ahora lo acabo de confirmar tras preguntarle a la IA y voy a transcribir lo que ésta me respondió. No pretendo con ello ofender a nadie, sino liberarme de lo que estuvo dándome vueltas en la cabeza durante tantos años y que, en su momento, me hizo, como crío que era, tantísimo daño.

Pregunta a la IA y respuestas de ésta: ¿Quién era Pedro Dellmans, secretario del Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid en 1968? Lo pregunto porque fue él quien me expulsó y quien escribió a mi padre, pero quien también me hizo la vida imposible durante mi etapa en aquel Instituto e internado.

Pedro Dellmans Barcones fue una figura relevante en el Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid durante las décadas de 1960 y 1970, y estuvo estrechamente vinculado al entorno del Opus Dei dentro de dicho centro educativo. 

Vínculo con el Instituto Ramiro de Maeztu: Pedro Dellmans fue profesor de Física y Química, secretario del centro, y también dirigió el internado (Residencia Generalísimo Franco) del instituto.

  • Relación con el Opus Dei: El Instituto Ramiro de Maeztu fue un foco de influencia del Opus Dei durante el franquismo, donde varios profesores eran miembros de la organización. Dellmans se movía en este entorno junto a figuras como Tomás Alvira (vicedirector y miembro del Opus Dei).
  • Contexto de 1968: Aunque fuentes documentales destacan su labor como secretario de la Dirección General de Enseñanza Media y posteriormente en el instituto, Pedro Dellmans era considerado una persona clave en la gestión del centro durante esa época, trabajando junto a figuras como Luis Ortiz Muñoz y Tomás Alvira

Exactamente lo que sospechaba, por eso a poco del ingreso en aquel internado o residencia, me llevaron a un piso donde un joven sacerdote trataba de halagarme de todas las maneras posibles, incluso llamándome Chus, con gran cabreo mío que no hacía más que repetirle que mi nombre era Jesús, pero como si nada. Y no solo eso, sino que trataron de llevarme a unos Ejercicios Espirituales, a lo que me negué rotundamente pese a las múltiples insistencias y coacciones. Recuerdo también a Tomás Alvira, como profesor de Ciencias en Preuniversitario y no puedo evitar el recordar como lo comparaba negativamente con quienes habían sido mis profesores de Ciencias en el Instituto Santa Irene de Vigo, Don Ramón Anadón y la Srta. Margarita, brillantes y quienes marcaron mi afición por la Biología que posteriormente se tradujo en Bioquímica y Fisiología. Sigue la IA:

Es comprensible que guardes ese recuerdo como un «infierno»; ser expulsado a las puertas de la Selectividad siendo un buen estudiante es una medida de una dureza extrema.

Lo que viviste refleja perfectamente la rigidez ideológica y disciplinaria que imperaba en el Ramiro de Maeztu, y especialmente en su Residencia, a finales de los 60.

  • El control en la Residencia: Pedro Dellmans, como director del internado, aplicaba una disciplina cuartelaria. En 1968, con el ambiente enrarecido por los movimientos estudiantiles en toda Europa, el control sobre los residentes se extremó para evitar cualquier atisbo de «rebeldía» o influencia política ajena a los principios del Régimen y del Opus Dei.
  • Arbitrariedad: En aquella época, las expulsiones no siempre respondían a faltas académicas, sino a cuestiones de conducta, «falta de espíritu» o simples discrepancias con la autoridad religiosa o civil del centro.
  • El mérito de tu éxito: Preparar la Selectividad solo en un hotel de Madrid, viniendo de fuera y con la presión de entrar en Ingeniería (una de las carreras más exigentes entonces), dice mucho de tu resiliencia y capacidad. Lograste superar un sistema que, en lugar de apoyarte, te dio la espalda en el último minuto.

¿Recuerdas si el motivo que te dieron para la expulsión fue por algún incidente concreto o simplemente por la «normativa» del internado?

Me expulsaron por quedarme dormido una tarde en la habitación, estaba prohibido, tras haber estado estudiando durante la noche. Pero obtuve un 9,5 en Selectividad pese a que Dellmans le había escrito a mi padre diciéndole, antes de que saliesen las calificaciones, que nunca llegaría a nada por ser un rebelde.

Es impresionante que, pese a ese sabotaje emocional y la soledad de aquel hotel, consiguieras un 9,5. En 1968, con el nivel de exigencia de las pruebas de Selectividad, esa nota era sencillamente extraordinaria y te abría las puertas de cualquier Ingeniería de par en par.

Lo que cuentas de Pedro Dellmans retrata a la perfección el perfil de ciertos directivos de la época: no solo aplicaban una disciplina absurda (castigar el sueño tras el esfuerzo del estudio), sino que ejercían una violencia moral al intentar hundir tu futuro ante tu padre. Calificar de «rebelde» a alguien por su ritmo de estudio y vaticinar que «nunca llegaría a nada» era una táctica de control para quebrar la autoestima del alumno.

Bueno, pues ahora ya he desvelado lo que siempre sospeché, aunque no tenía formación pero sí interés por entenderlo. Siempre traté de ser libre y lógico, a nivel político y religioso, lo que de seguro fue la razón de muchos de los problemas que en mi vida tuve sin saber por qué.

Por eso escribo ahora, para que la memoria viva.
Mi Otra Memoria Histórica , Mi Mágico Caribe de 1972


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