Melatonina y cáncer de mama


Mucho se ha hablado en los últimos meses de supuestos efectos negativos de la melatonina en el organismo, particularmente en prensa y basándose en supuestos estudios que carecían de rigor científico, no eran ensayos clínicos y tan solo analizaban sin rigor el, de nuevo supuesto, efecto de la ingesta de melatonina ( a dosis muy bajas, como las que se venden en farmacias, y muy diferentes en sus composiciones en cuanto a otros productos añadidos a la presentación) sobre el corazón. No voy a escribir ahora acerca de todo lo que la melatonina lleva a cabo en el organismo, a múltiples niveles y siempre de forma beneficiosa e incluso clave para salir de una situación crítica, y sí voy a referirme a algo, muy brevemente, sumamente importante como es el efecto de esta hormona en patologías cancerosas, cáncer de mama en particular.

Papel biológico de la melatonina

La melatonina (MT) es una indolamina ampliamente distribuida en el organismo, que se cree que evolucionó desde su función inicial como sincronizadora de los ritmos biológicos con los ciclos ambientales de día y noche. Con el tiempo, la melatonina ha adquirido varios papeles críticos en el cuerpo humano. Cabe destacar que numerosos estudios han demostrado que esta hormona inhibe el desarrollo y crecimiento del cáncer. La MT actúa como un factor oncostático a través de múltiples mecanismos, mejora la eficacia de los tratamientos anticancerígenos convencionales y limita la metástasis al reducir la capacidad de las células cancerosas de invadir el sistema vascular. Además, la melatonina ayuda a disminuir o bloquear los efectos secundarios perjudiciales de la quimio y la radioterapia, como la mucositis o la dermatitis.

Impacto de la melatonina en el cáncer de mama

Son especialmente relevantes los efectos beneficiosos de la melatonina en el cáncer de mama y la relación entre la alteración del ciclo día/noche, la reducción de la secreción de melatonina y el aumento del riesgo de cáncer de mama. Las mujeres que trabajan en turnos nocturnos o están expuestas a la luz durante la noche presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama, probablemente debido a niveles plasmáticos más bajos de melatonina. Las investigaciones muestran que las mujeres con cáncer de mama tienen niveles reducidos de melatonina, siendo los niveles más bajos observados en las enfermeras que trabajan en turnos de noche. Esta correlación sugiere que aumentar la ingesta de melatonina podría ayudar a reducir el riesgo de cáncer de mama en mujeres expuestas a la luz durante la noche o que trabajan en horario nocturno.

La progresión del cáncer de mama también está influida por la adaptación de las células tumorales a ambientes ácidos en el microambiente tumoral. Estudios recientes que examinaron dos líneas celulares de cáncer de mama humano (MCF-7 y MDA-MB-231) hallaron que, bajo condiciones ácidas (pH 6,7), se producía un aumento en la expresión de GLUT-1 y Ki-67 y una disminución en el marcador proapoptótico caspasa-3. Sin embargo, la adición de melatonina al cultivo revirtió estos efectos: la expresión de caspasa-3 aumentó (promoviendo la apoptosis: muerte de las células cancerosas), mientras que la expresión de GLUT-1 y Ki-67 disminuyó (lo que indica una menor proliferación celular).

Mecanismos de acción

Estos resultados respaldan hallazgos previos que indican que la melatonina suprime el efecto Warburg —el metabolismo aeróbico tumoral— y bloquea vías de señalización clave esenciales para la proliferación, supervivencia, metástasis y resistencia a los fármacos de las células de cáncer de mama. Esto es lógico, ya que las mitocondrias producen melatonina y esta desempeña un papel fundamental en la cadena respiratoria mitocondrial. La evidencia sugiere que el cáncer de mama puede estar asociado a un aumento de citocromo P450 mitocondrial (CYP1b1), que convierte la melatonina en N-acetil serotonina. Este metabolito activa el receptor TrkB, contribuyendo a la supervivencia y migración de las células cancerosas mamarias.

Más allá de sus efectos mitocondriales y su papel como eliminador de especies reactivas de oxígeno (antioxidante), se ha demostrado que la melatonina ejerce acciones oncostáticas en el cáncer de mama mediante la modulación de la expresión de numerosos genes y miARN relacionados con el cáncer. Por ejemplo, el tratamiento con melatonina aumenta la expresión del supresor tumoral miR-148a-3p en células MDA-MB-231, lo que a su vez disminuye la expresión de los factores proangiogénicos IGF-1R y VEGF, reduciendo así la angiogénesis tumoral. Además, la melatonina reduce la iniciación, progresión y metástasis del cáncer de mama al inhibir la síntesis de estrógenos y la actividad del complejo estradiol (E2)-receptor de E2 en células de cáncer de mama dependientes de estrógenos (MCF-7), a la vez que aumenta su sensibilidad a los fármacos quimioterapéuticos. Este efecto no se observa en células de cáncer de mama independientes de estrógenos. La acción de la melatonina implica la regulación a la baja de TWIST1 y sus microARN asociados. Dado que TWIST1 es crucial para la transición epitelio-mesénquima, la adquisición de características metastásicas y la angiogénesis, inhibir TWIST1 puede ayudar a superar la resistencia a los fármacos y mejorar la eficacia de medicamentos como la doxorrubicina en el cáncer de mama dependiente de estrógenos.

Podríamos concluir, por tanto, que la melatonina es una hormona clave para combatir el cáncer y su progresión, así como para inhibir los efectos negativos de quimioterapia y radioterapia. De todo ello hablaré en los próximos días con datos mucho más relevantes, pero, por ahora, quedémonos con este conocimiento, a ver si de una vez la prensa escribe basándose en evidencias científicas y no en disparates de algunos supuestos investigadores.

Jesús Devesa


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