Eso son, lo descubrí a los 26 años en Pittsburgh cuando el médico con el que supuestamente iba a trabajar allí me recogió en una perdida para de autobús en la que me había dejado el autobús desde Washington y en vez de llevarme a su casa, ya a las diez de la noche, se metió por una carretera desértica en la que, de pronto, se vieron a lo lejos parpadeantes luces de todos los colores. Llamaban, parece, porque el médico se paró y se metió, y me metió, en aquello que era un club de alterne.
Hoy leí que los peces también emiten ese tipo de señales, las pezas más bien para expresarme correctamente con lenguaje inclusivo.
Veámoslo:
¿Por qué los peces pescadores tienen señuelos luminosos?
Podría deberse al sexo. Las especies proliferaron tras desarrollar la bioluminiscencia, posiblemente porque así las parejas podían encontrarse más fácilmente.
En las profundidades marinas, las hembras del pez pescador pueden atraer a sus presas con un señuelo luminoso que se mueve al final de una espina larga y especializada. Este truco podría tener una segunda función vital, según argumentan dos investigadores en un nuevo estudio: la luz podría ayudarlas a encontrar pareja, lo que a su vez podría haber propiciado la aparición de nuevas especies de pez pescador.
Este escenario tiene sentido. «Una de las preguntas más desconcertantes sobre los peces pescadores de aguas profundas es cómo un macho diminuto encuentra a su pareja en la inmensidad del océano». Una mejor comunicación entre las parejas bien podría haber influido en la diversificación de los peces pescadores de aguas profundas, ya que el señuelo de la hembra proporciona una luz guía a los posibles pretendientes.
La bioluminiscencia ha evolucionado muchas veces en el océano con diversos fines. Cerca de la superficie, puede servir de camuflaje, haciendo que la parte inferior de los peces se mimetice con las aguas más claras. Los calamares y los gusanos liberan sustancias químicas luminiscentes como señuelo cuando se sienten amenazados. La bioluminiscencia puede ayudar a los crustáceos y otros animales a encontrar pareja.
Un estudiante de doctorado en la Universidad de Kansas, se sintió atraído por los señuelos luminosos de los peces pescadores. Estudió la historia evolutiva de estos peces, construyendo cuidadosamente un árbol genealógico de casi los 74 géneros vivos, utilizando ADN y las características anatómicas de los peces, que verificó con mediciones de especímenes de museo. Trece fósiles ayudaron a determinar cuándo evolucionaron los distintos grupos. «Lo primero que le asombró fue la gran diversidad en la morfología de los señuelos».
En el nuevo estudio, publicado recientemente, el investigador analizó los tipos de señuelos que emplean diversas especies de peces pescadores. Hace unos 72 millones de años, las especies que vivían en aguas relativamente poco profundas desarrollaron los primeros señuelos del grupo: simples bolas de tejido no luminiscentes en el extremo de las espinas que podían agitarse. Hace aproximadamente entre 34 y 23 millones de años, tras la migración de los peces pescadores a mar abierto y aguas más profundas, comenzaron a albergar bacterias bioluminiscentes simbióticas dentro de sus señuelos.
Los investigadores, el doctorando y su jefe, observaron que las espinas de los señuelos son generalmente tres veces más largas en las especies con señuelos bioluminiscentes que en las que carecen de ellos. Ambos especulan que esta mayor longitud impide que el señuelo luminoso ilumine al pez pescador, manteniendo su enorme boca y sus afilados dientes ocultos en la oscuridad.
Se cree por ello que un mayor impacto de la luz podría ser la ayuda que los machos brindan a las hembras para localizarlas. Los machos de pez pescador carecen por completo de señuelos y son mucho más pequeños que las hembras. Sin embargo, poseen grandes cámaras en la cabeza, aparentemente para detectar las feromonas y otros olores de las hembras, y tienen ojos grandes con los que pueden detectar el brillo de una posible pareja. Después de que los antiguos peces pescadores de aguas profundas activaran sus señuelos, el grupo comenzó a evolucionar con nuevas especies entre dos y tres veces más rápido. Gracias a esta rápida diversificación, los peces pescadores de aguas profundas ahora representan el 43% de las 408 especies vivas de peces pescadores.
Una luz que guía en la oscuridad puede sonar fascinante, pero los siguientes pasos en la reproducción de los peces pescadores son menos románticos. El macho se adhiere permanentemente a la hembra, alimentándose de su sangre. Su cerebro y otros órganos se disuelven, excepto los testículos. Luego, la hembra libera sus huevos en el agua y el macho su esperma. Aunque nos parezca extraño, la estrategia reproductiva evidentemente funciona. «La evolución de este grupo podría estar impulsada por la atracción sexual de los señuelos. Esa es la parte divertida y extraña de todo esto”.
Muy interesante e indicativo de la importancia que tiene la evolución, pero también ahora entiendo el por qué de aquellas luces llamativas en la desierta carretera de aquella noche de Pittsburgh.
Jesús Devesa

Hembra con antena luminosa en la cabeza