Llevo tiempo, demasiado ya, pensando en por qué este país, tan distinto al que viví, va en picado de forma progresiva: violencia inusitada, corrupción a manos llenas, problemas sociales de todo tipo (30% de pobreza infantil, ausencia de personal sanitario, escasez de viviendas, inmigración ilegal, impago de fondos extranjeros, y mucho más de lo que no vale la pena hablar ya). ¿Cuál es la razón de todo esto? ¿Por qué vamos hacia abajo a velocidades escalofriantes? ¿Qué futuro nos espera?
Quedémonos con esas preguntas y centrémonos en lo que hemos visto y oído en los últimos años, de adelante atrás en vez de hacerlo a la inversa.
Ayer vi un programa de TV llamado Horizonte, al cual vengo siguiendo desde hace unos días porque me parece entretenido, interesante y cargado de verdades incómodas que parecen desconocidas para la población, y en él surge ya al comienzo la primera sorpresa. Sorpresa por lo inverosímil, sorpresa por el cinismo, sorpresa porque lo que se narra es un fiel reflejo de lo que este país está viviendo. ¿A qué me refiero? Pues a las declaraciones del ex-presidente Zapatero en un video más que preparado en el que niega todo lo que un juez de la Audiencia Nacional le acaba de imputar. Pero la sorpresa se incrementa a medida que el programa avanza y muy diferentes periodistas de gran talla van desgranando lo ocurrido en relación con esa imputación. Imputación que no me sorprendió cuando la conocí por la mañana, siempre partiendo de la presunción de inocencia, ya que hace años que pienso que el personaje en cuestión no es ni ha sido trigo limpio, nunca. Evidentemente no tengo pruebas, tampoco me dedico a buscarlas, ni fue ni es mi profesión, pero sí tengo el derecho a pensar y en ese pensamiento estoy desde hace años, muchos ya, desde que una mañana, cuando me dirigía a trabajar a las ocho menos cuarto, escuché en la radio el tremendo atentado que se había producido en Madrid. Todos sabrán de qué hablo, el llamado 11-M. Atentado que aparte de la gran tragedia que significó para muchas familias inocentes, llevó a Zapatero a la presidencia del Gobierno. Y siempre, dándole vueltas y más vueltas, siguiendo diariamente el juicio a los supuestos culpables, tuve dudas y más dudas. Dudas no respecto a la autoría física sino a la intelectual. No voy a entrar en ello porque no tiene sentido pero sí remarcar que el propio juez que dictó sentencia, Gómez Bermúdez, no hace mucho que, ya alejado de la carrera judicial, manifestó en una entrevista que también él, muchos años después, tenía dudas acerca de lo ocurrido pese a que él mismo había dictado sentencia.
Dejemos el 11-M, con la esperanza de que algún día se conozca la auténtica realidad de lo ocurrido y volvamos a la actualidad. En el mismo programa de TV de ayer, Horizonte, vi como la portavoz del Gobierno, a la salida del Consejo de Ministros, atribuyó la imputación de Zapatero a una querella interpuesta por el sindicato u organización llamado Manos Limpias. Un supuesto sindicato de ultraderecha, al que no conozco pero del que sí he escuchado hablar o leído en prensa. Evidentemente era mentira lo que la portavoz decía, como mentira fue lo que refrendó el insigne Rufián, congresista de ERC. Mienten pero no importa, porque también diarios que viven del Gobierno contaron e incidieron intensamente en la misma mentira. El hecho es grave, en mi opinión, porque con esas declaraciones y narraciones en prensa solamente se pretende una actuación política: “Zapatero ha sido imputado por un mal juez gracias a una querella interpuesta por una organización de ultraderecha”. Supongamos que efectivamente hubiera sido así. ¿Y? ¿significaría algo? Solamente podría significar una cosa y es que un magistrado de la Audiencia Nacional habría sido “manipulado” por una organización de extrema derecha para hundir la vida de un distinguido ex-presidente del Gobierno. ¿De verdad alguien se lo cree? Pues parece que sí, al menos por las declaraciones antes citadas. Pero vayamos a la verdad, que no se ha corroborado hoy en el Congreso por quienes tenían que hacerlo. La querella y consiguiente imputación surgen como consecuencia de requerimientos de las Fiscalías de Francia y Suiza en relación con las actividades del ex presidente y consiguientes actuaciones secretas de la UDEF. ¿No es todo esto lo suficientemente grave como para que hoy, en el Congreso, en la sesión de control al Gobierno, se hayan aclarado las cosas? Sí, en mi opinión, pero no en la realidad, todo lo contrario. Intervención del presidente y aplausos a rabiar por los grupos que le apoyan, sino todos casi todos. No sé si el Sr. Patxi López tuvo tiempo de aplaudir, porque cuando interviene el presidente esta más pendiente de verse de reojo en la pantalla de TV que de otra cosa, al menos es la impresión que da. Pero la pregunta que inevitablemente me hago es ¿por qué ciento y pico diputados aplauden la corrupción?, ¿por qué siguen apoyándola?, ¿será por el sueldo y las prebendas o habrá algo más? Sinceramente, no lo entiendo.
Volvamos a la Fachosfera. Así, por el gobierno, se ha denominado y demonizado a muy diferentes medios y periodistas que desde hace años vienen destapando corrupciones, que repercuten negativamente en nuestros bolsillos de contribuyentes, y que he seguido en prensa y espacios de TV como El Cascabel de Trece TV y ahora también en Horizonte de Cuatro TV. Son magnificos informadores, luchadores incansables por esclarecer la verdad de todo lo que por desgracia se vive en este país que, una vez más, ya no lo es. Se les han puesto querellas, que han fracasado, ataques de todo tipo y todo bajo esa denominación sin sentido de Fachosfera, o esfera fascista. ¿Saben de verdad qué es el fascismo? Lo dudo, aunque tampoco yo lo sé a ciencia cierta. Pero si es lo que se les atribuye, ¿qué decir de los medios que se inventan bombas lapa contra Sánchez, dobles DNI del juez Peinado, étc, étc, etc? Absolutamente todo lo que desde hace tiempo, hasta 5 años ya, vienen afirmando esos periodistas, en distintos medios, se va cumpliendo al pie de la letra. Mi sincera enhorabuena para todos ellos y también para presentadores y organizadores de programas de TV que despejan la realidad, como José Luis Pérez en El Cascabel, sucesor de Antonio Giménez, e Iker Jiménez en Horizonte. Programas que da gusto ver por la naturalidad y sinceridad, mientras otros se equivocan y mienten descaradamente.
Y para finalizar ya aclararle de una vez por todas al Sr. presidente del Gobierno que Alberto Núñez Feijóo, a quien conozco personalmente desde hace años, es una persona honrada, demasiado honrada, y que esa foto a la que Sánchez recurre continuamente para atacarle, como hoy volvió a hacer, atribuyéndole una supuesta conexión con el narcotráfico, es de hace muchos años ya, de cuando el Sr. Oubiña era contrabandista de tabaco rubio (Winston, Chester…) como tantos otros en la Ría de Arosa, hasta un cura de La Puebla o Ribeira (no recuerdo), aunque por entonces se desconocía. Mentira tras mentira, ataque tras ataque para defenderse de la corrupción que le rodeó y le rodea. Falta por saber dónde él mismo acaba, sin que esto signifique que le desee ningún mal, como a nadie.
Otro día igual hablamos más de Zapatero, porque el infinito es infinito…
Jesús Devesa