La auténtica realidad


Creo que ya lo conté aquí, pero tras ver y escuchar lo que ayer se dijo en El Cascabel de Trece TV no puedo evitar el recordar cuál es la auténtica realidad de lo que está ocurriendo en Ceuta, fundamentalmente. Hace unos días, pocos, leí que la población musulmana, marroquí fundamentalmente, en esa ciudad sobrepasa ya con mucho a la española. ¿Por qué? la respuesta parece clara. Pero ayer viendo el programa de Trece TV que acabo de citar no pude por menos que indignarme ante el “buenismo” de una señora presidenta o algo así de una asociación, cuyo nombre no entendí, que defendía y promulgaba (más o menos) la entrada masiva de jóvenes marroquíes en Ceuta, así como el apoyo a estos jóvenes. Según ella huían de la miseria de su país en busca de un futuro mejor. Puede ser, pero no me lo creo. Como tampoco me creo que esos 1500 jóvenes marroquíes que hace dos o tres días entraron en Ceuta lo hiciesen tras nadar ininterrumpidamente cinco o seis horas. ¿Cuántos son capaces de llevar a cabo ese esfuerzo brutal? A lo sumo, 2, o 5 o 10…, pero no más. ¿Cómo es posible entonces que lo hiciesen 1500? ¿No habrán sido llevados en barcazas o pateras hasta una zona cercana a Ceuta desde donde ya pudiesen llegar tranquilamente a nado a la ciudad? Dejémoslo ahí. Tras la citada señora intervino un analista geopolítico reconocido que afirmó que la auténtica realidad era que el gobierno de Marruecos trataba de “expulsar” del país a los jóvenes sin estudios ni capacidades, quedándose con aquellos que pudiesen transformar el país en una potencia en todos los sentidos (más o menos); y como prueba de esto citó, con datos en la mano, una agenda promulgada en 2004, creo, y establecida en 2016, llamada 2030, cuyo objetivo era el que para esta última fecha España se hubiese convertido en un territorio marroquí (más o menos también). Y eso es algo que estamos viendo: Cataluña, Almería (donde marroquíes están comprando los viveros de El Ejido, según afirmó este señor), Sevilla, Granada (la última vez que estuve allí, en 2016, me advirtieron de que había un barrio en el Albaicín (creo recordar que era ahí), de población exclusivamente marroquí en el que ni la policía podía entrar. 

Volvamos al recuerdo y el porqué de todo esto. En 1991 yo era Asesor Científico Internacional de Serono, hoy Merck-Serono, y con tal motivo me llevaban a Congresos y actos científicos en todo el mundo para intervenir acerca de la hormona de crecimiento que ellos fabricaban, la única idéntica a la humana. Por esas fechas tuvo lugar un importante Congreso en Marrakech y allí me llevaron, con mi esposa Ana que siempre me acompañaba. Nos alojaron en uno de los mejores hoteles del mundo: La Mamounia, antiguo palacio del Rey de Marruecos reconvertido en hotel de superlujo. Asistí al Congreso y conocimos Marrakech con otros congresistas. Uno de los días, paseando por la kebab, me dí cuenta de que Ana no estaba con nosotros. Todos nos asustamos porque aquello era un caos, callejuelas estrechas, intrincadas, llenas de vendedores, pero al fin la encontramos. Estaba rodeada de unas diez personas que la asediaban de forma que prefiero no recordar. Afortunadamente la rescatamos, tras varias peleas y a partir de entonces contratamos ya a un guía turístico, marroquí, para evitar problemas como el ocurrido. Era un chico de unos 30 años, licenciado en Historia, muy correcto y servicial hasta el punto de que la última noche en Marrakech le invitamos a cenar con nosotros. Estábamos en la cena Ana y yo, el Director de Serono España y su esposa y un catedrático de Madrid con su esposa. La cena transcurrió con normalidad hasta que en un determinado momento el guía marroquí nos dijo que en unos años Marruecos recuperaría Al Andalus, que abarcaba desde Andalucía hasta Aragón. Nos sorprendió la afirmación, pero más aún cuando nos dijo que la forma de hacerlo era ir introduciendo paulatina y progresivamente jóvenes marroquíes en España. Añadió que un dato a favor era el alto índice de fertilidad de las mujeres marroquíes (5 a 10 hijos). No voy a extenderme más, pero aquello que ocurrió hace unos 35 años se va cumpliendo cada vez más. Y mientras tanto nuestro Gobierno no hace más que darle dinero a Marruecos, para todo, al tiempo que establece una paga mensual para los “menas”, paga que sale de nuestros impuestos para que acabemos siendo territorio marroquí. 

No soy racista, y lo he demostrado muchas veces en mi vida. Tampoco soy de Vox, pero recuerdo y veo la realidad y la manipulación. ¿Por qué y para qué? Si necesitamos inmigrantes ¿no sería más lógico el traer a latino americanos con nuestras raíces, nuestra lengua, nuestro casi todo. Y si le damos dinero a los “menas” ¿no sería más lógico el cubrir las necesidades de tanta gente sin recursos en nuestro país, con un índice de pobreza infantil que ronda ya el 30% de la población?

Lo dejo aquí, pero ésta es la auténtica realidad y no lo que dijo esa señora ayer. Demasiadas ONGs y pocos resultados o pocos objetivos reales.    

Adjunto dos fotos de cena en La Mamounia como prueba de realidad.  


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