La situación que vive nuestro país es de absoluto disparate, de locos por parte de unos y de lerdos por parte de otros. Sinceramente es lo único que se me ocurre decir ante todo lo que se lee, ve y escucha en los últimos tiempos, aunque quizás venga ya de antes.
Me explico. Por parte del Gobierno se pone en marcha, seguramente dirigida por algún “influencer” político, una campaña dirigida a hacer creer a la población que todo lo que está ocurriendo a nivel judicial (caso esposa del presidente, hermano del mismo, caso mascarillas, caso Zapatero, caso Cerdán, caso financiación del PSOE, caso hidrocarburos, y seguramente algo más que no conozco o no se conoce aún) es consecuencia de un ataque antidemocrático por parte de la derecha y ultraderecha “fascistas” para derribar al que es, ellos dicen, el mejor Gobierno de Europa. Alguien así lo redacta, lo distribuyen como “argumentario” y rápidamente una serie de ministros comienzan a repetir lo mismo ante las cámaras y medios de comunicación: Óscar Puente, Óscar López, Diana Morant, Planas, y compañía, aunque no todos. Y de ellos uno en especial, Puente, es quien con más fiereza e “indignación” ataca a los pseudomedios, jueces, y políticos de otro signo y templanza haciendo ver, o intentándolo, que todo es una maniobra orquestada “antidemocrática”, insisto en el término, para derribar a un Gobierno ejemplar. Pero antes de analizar si todo esto tiene sentido describamos también el sinsentido que supone que propios ministros del gobierno comulguen con este ataque a la antidemocracia al tiempo que atacan a la corrupción (presunta y supuesta) que señala a determinadas acciones aprobadas en el propio Consejo de Ministros del que ellos (y ellas, no creo que también haya “elles”) han formado parte y aprobado, por tanto, esa o esas decisiones. Absolutamente carente de lógica y clara demostración de hipocresía política o falta de sentido común. De verdad que resulta difícil de entender.
Vayamos por partes. Se habla de ataque a la democracia porque resulta, en parte, que de golpe han empezado a conocerse los casos de corrupción (muchos) que presuntamente afectan a las personas y entidades u organismos a los que antes me he referido. No es correcta esa aseveración ya que quienes desde hace años leemos la mayor parte de la prensa digital sabemos, desde hace años también, que una serie de medios (ahora llamados “pseudomedios” para descalificarles) vienen publicando lo que actualmente se está investigando o a punto de sentenciar en los juzgados o Tribunal Supremo. No es, por tanto, algo que venga de golpe en una sola tanda para hacer caer al mejor gobierno de Europa (eso dice el presidente), sino que lo que ahora vemos es el resultado de varios años de investigaciones reguladas judicialmente a raíz de las informaciones publicadas por varios valientes periodistas. Esa es la realidad y mayor será lo que todavía no se ha hecho público.
En segundo lugar, se habla de ataque a la democracia porque resulta que uno o varios medios han anticipado en horas lo que iba a suceder. Por ejemplo, la investigación en el cuartel general del PSOE. ¿Cuál es la importancia de ello? ¿qué más da que yo hoy diga que mañana va a llover, por ejemplo, si me lo ha dicho un amigo de la AEMET? ¿influye en algo el que lo diga? Lo malo sería que dijese algo contrario a lo que va a suceder, pero si digo la verdad ¿tiene realmente importancia? Parece lógico que el que tenga la última palabra sea un juez y que se conozca por un auto de éste lo que va a ocurrir, pero si en el juzgado hay un amigo de un determinado periodista o periodistas y le anticipa el auto que verá la luz en pocas horas, ¿tiene ello realmente importancia? Puede no ser ético, estoy de acuerdo, pero para nada afecta a la democracia. Al menos así lo veo y como yo muchos, pero no todos (a la vista está).
Quizás no somos conscientes del grave momento por el que atraviesa nuestro país con bloques cada vez más divididos y enfrentados. ¿Recuerda esta situación a alguna pasada? No la he vivido directamente, aunque sí indirectamente a nivel familiar, y también he leído sobre ello y mucho.
¿Por qué ante todo lo que se está viviendo, desde hace tiempo ya, no se convocan elecciones? El presidente dice que para mantener la estabilidad del país, o algo así. ¿De verdad? ¿estamos en un país estable en el que el Congreso es un caos barriobajero, en el que nunca se contestan las preguntas al gobierno y sí se sale por peteneras, un país en el que llevamos tres años sin presupuestos (¿es eso señal de estabilidad?), en el que si no se piden préstamos no hay dinero para las pensiones (eso dicen), en el que un tanto por ciento muy importante de los trabajadores tienen que recurrir a dos o más trabajos para poder sobrevivir, en el que la vivienda es cada vez más inaccesible, la sanidad no da abasto porque no hay médicos suficientes. Respecto a esto último llama mucho la atención el que hoy mismo he leído que el título ruso del que fue hasta hace poco director de Artes Escénicas de Badajoz, quien por cierto declaró que no sabía donde estaba su despacho ni cuál era su labor, se homologó en un tiempo récord mientras que los títulos de médico obtenidos en el extranjero tardan no menos de un año (para ser benévolo) en ser homologados cuando tanta falta hacen.
Prefiero no continuar, pero una cosa está clara para mí: déjense de discursos encaminados a engañar a la gente y dimitan de una vez.
Una última aclaración, ni he estado afiliado, ni lo estoy, ni lo estaré, a ningún partido político, aunque por mis palabras se pueda interpretar lo que no es.
Jesús Devesa