Llevamos años ya, por desgracia, escuchando y leyendo disparates de todo tipo, leyes sin sentido, corrupciones gubernamentales por doquier. No hace falta que me explaye en ello porque de sobra es conocido ya, y porque no me llegarían 200 o 300 páginas para describir todo lo que en este país, antaño tan afortunado, ahora ocurre. Pero no puedo callarme ante las declaraciones absolutamente inapropiadas, se miren como se miren, que hace unos días hizo una diputada socialista, al parecer llamada Rebeca Santaolalla en un programa matutino de TV. Esta señora o señorita, en dicho programa afirmó, cabreada además, que los niños, niñas y “niñes” (¿En qué diccionario se encuentra esa palabra?) tenía derecho a “follar con quien quisieran, como quisieran y dónde quisieran”. Aunque en realidad más que una afirmación fue un llamamiento, una incitación a realizar ese acto sexual. Un auténtico disparate que se hubiera merecido la expulsión inmediata de su partido, que ya no lo es, aunque en el sentido literal de la palabra sí es correcto el llamarle partido ya que cada uno va escapando como puede. Pero al margen de eso, como abuelo de críos y crías (no tengo críes, afortunadamente, aunque sigo sin saber qué es esa denominación), no puedo evitar el sentir inmensos deseos de abofetearla, humillarla, y encerrarla en una prisión de cuatro paredes en la que pueda disparatar todo lo que le venga a su desquiciada mente. Porque es claro que su mente carece de sentido, debe ser caótica, disparando neuronas al azar, golpeándose unas a otras pese a que, no he leído que conste que la citada señora o señorita o señorite (hay que ponerse al día) sufra crisis epilépticas; pero no estaría de más el hacerle un EEG o incluso, aún mejor, un PET, para valorar detenidamente su estado cerebral.
Algunos han descrito esas palabras de la citada como una incitación a la pederastia; no lo sé, pero podría ser ya que se refiere a follar con quién queráis, sin especificar edad. A lo mejor, ante ello, muchos pederastas ya libres gracias a la Ley del Sólo el Sí es Sí, muy lógica, por cierto, ya que si el Sí fuese No se armaría el caos a todos los niveles, no solo el sexual. Pues bien, como decía, ante esas palabras muchos pederastas ya libres verán que ante ellos se abre un amplio camino del que no les podrán acusar si cometen un acto sexual con un niño, niña o niñe, ya que podrán alegar que el abusado, abusada o abusade se vio incitado por la inducción de Santaolalla. Alguien que pasará ya a la historia incluso, a lo mejor (a lo peor) en forma de ley: La que puede ser famosa Ley Santaolalla.
Qué disparate. Qué país Qué gentuza. Pobre mujer, ¿quién sabe la cantidad de traumas sexuales que seguramente arrastra, a lo mejor por inacción?
Aleccionaré a mis nietos para que la ignoren,
Jesús Devesa