En los ya muchos años vividos jamás había experimentado una sensación similar a la que ahora se vive, un día tras otro, sin parar, conociendo noticias cada vez más increíbles que llevan a que con ansiedad esté atento a la prensa, determinada; TV, determinada; cotilleos, determinados. Parece increíble pero es verdad. Cierto es que ya lo había advertido en 2021, en una carta dirigida al Primer Ministro de este país que antes se llamaba España. Por recordar le recriminaba entonces, o advertía, de que su Tesis Doctoral no era tal, por las circunstancias en las que se había escrito y defendido; le decía que su esposa no podía ser Catedrática de Universidad o directora del Africa Center porque carecía de titulaciones más allá de lo que era el Bachillerato. Le decía otras muchas cosas que ya no vale la pena recordar porque el presente ha superado al pasado, con creces.
Aunque parezca imposible, lo que está pasando en nuestro país, si es que aún lo es, supera a todo lo conocido. Corrupción, corrupción, corrupción…., a todos o casi todos los niveles. Y eso que se repite sin cesar, ante cualquier pregunta en el Congreso por parte de la oposición, que el único partido corrupto es el PP, la derecha y ultraderecha, refiriéndose al caso Gurtel, pero olvidándose de los ERE, Filesa, Roldán, etc, etc, etc. Pero claro el Gobierno es limpio y progresista, Bolaños dixit, la tasa de empleo aumenta sin parar (la ilustrada Yolanda), vamos como un cohete (Pedro, el hermano de David Azagra), y así diariamente en el Congreso y en los medios que no son pseudomedios ni fachosfera. Y mientras tanto se siguen conociendo noticias cada vez de más bajo calado (bazofia), como es el caso de esa señora (?) que quiere cargarse a la UCO y a Aldama. ¿Por qué?. Pues para que no sigan difamando a los insignes gobernantes y asesores de éstos. Lógico, pero lo que no entiendo es el que se haya caído tan bajo como para encargar esas misiones a alguien que ni por su aspecto ni por su calibre intelectual (al menos eso parece) pueda cumplir con dignidad las misiones designadas. Eso es lo que no entiendo.
Y mientras tanto, mientras salen noticias tras noticias, a cuál más sorprendente, por los gobernantes se argumenta, una y otra vez, que todo son bulos de las cloacas de la fachosfera y los pseudomedios que las apoyan. Y lo que estos no tienen en cuenta es que en realidad todos somos corruptos, si la ocasión es propicia. Yo mismo lo fui, hace años, y lo voy a describir aquí para que no se ataque al partido que gobierna y sus acólitos.
Era el año 81, creo, vivía en el campo donde tenía un gran criadero de perros de raza. Durante el día daba clases en Medicina, trabajaba en el Laboratorio, y al atardecer me iba para casa. Tranquilidad total. Un sábado por la tarde veo que aparecen en la finca dos amigos y un conocido. Atraviesan la finca y llegan hasta la casa. Entran y uno de ellos, muy amigo, me dice: “Tengo que pedirte un gran favor, muy delicado”. Mi contestación fue: “Dalo por hecho”. ¿Quién le niega un favor a un amigo? Me dice entonces: “Verás, sabes que estamos pendientes de un recurso que presentamos al Supremo porque el Tribunal de Santiago sentenció que la planta nueva que construimos en el hotel es ilegal y ordena el derribo. El caso es que el Juez que tiene que dictar sentencia en Madrid es amigo de un joyero que le proporciona joyas para sus amantes, y el joyero tiene un hijo estudiando Medicina en Santiago, alumno tuyo, y le dijo al Juez que solo continuará proporcionándole esas joyas si por algún medio consigue que su hijo apruebe tu asignatura. Así nos lo transmitió el Juez.” Me quedé pegado, y pregunté: “¿Cómo se llama el chico?” Me dicen el nombre y me quedo frío. “Ese chico es un desastre, no se presentó a los parciales, no aparece por clase…” Pero ya había dado mi palabra por anticipado a conceder el favor pedido, lo que les hice saber. Me regalaron dos cajas de un delicioso Albariño y se despidieron efusivamente no sin que yo antes les dijese que el chico en cuestión tenía que pasar por mi Departamento y hablar conmigo. Así lo prometieron y así fue. A los pocos días apareció el chico, se sentó, muy chulo, en el despacho, y le dije todo lo que tenía que decirle, comenzando por la historia que me habían contado y me pedían que resolviese. El joven, mientras yo hablaba, ni se inmutaba, ni me miraba. Llegó un momento en que me enfadó tanto que le dije: “Voy a cumplir mi palabra, pero tú tienes que traerme un trabajo sobre el metabolismo de los ácidos grasos”. No le volví a ver, y del trabajo ni rastro; pero había dado mi palabra y había que cumplirla. Le aprobé, aunque afortunadamente luego me enteré de que no había seguido estudiando Medicina. Finalizado el curso y cumplida mi promesa, a mi pesar, me invitaron a cenar en un muy conocido restaurante de Santiago. Estaban todos ellos y el Juez, que se había venido de Madrid para conocerme y darme las gracias. Había aprobado el recurso del hotel y este continuó intacto. En la cena lo pasé fatal, porque era plenamente consciente de que había participado en un acto absolutamente injusto y corrupto, aunque fuesen mis amigos. Dos o tres años más tarde me enteré, por la prensa, de que al Juez le habían destituido, expulsado de la carrera y procesado por otros delitos de corrupción o similares.
Bueno, a la vista está que todos podemos ser corruptos, si las circunstancias se prestan a ello, pero lo de este Gobierno, familiares, asesores, etc, sobrepasa todo lo imaginable. Acabarán en la cárcel, como el Juez.
Jesús Devesa